Ana Mosqueda

 Desde que tiene memoria, su vida estuvo relacionada con los libros: sus padres eran grandes lectores y tenían una biblioteca muy a la usanza de los años setenta, que Ana todavía conserva, en la que no faltan autores como Borges, Saer, Denevi, Asís, Mallea, Amado, García Márquez, Vargas Llosa, pero también Henry James y Jane Austen. Y por supuesto, y antes que nadie, Julio Cortázar. Ana hizo la carrera de Letras y se especializó en la cultura clásica, es decir, en griego y latín. Después de un largo tiempo de ejercer como docente, volvió a Filo para hacer la carrera de Edición, en la que hoy da clases de Corrección de Estilo. Asimismo, el interés por los libros fue más allá de los textos y de sus complejidades gramaticales; se abocó a disfrutarlos en sus formas materiales, y se adentró en la historia social de la cultura escrita, para comprender cómo un texto llegó a ser libro en diversas épocas y lugares.