Ariel Argomaniz, Amics

Su primer trabajo en la cocina fue en La Corte, de Máximo Lopez May, donde conoció a Julieta. Luego, trabajó junto a Fernando Trocca en Sucre. Vivió en Barcelona, donde aprendió el valor del producto y desarrolló su pasión por la carne y los embutidos. En 2012 volvió a Buenos Aires y la noche misma de su llegada conoció el local donde hoy funciona su carnicería Amics. Su filosofía es trabajar únicamente con animales enteros. De esta manera, pueden entender cómo es el animal, de qué se alimentó y cómo fue criado. La idea es hacer una carnicería distinta generando un vínculo con el cliente, proponiendo nuevos cortes. “Nuestra filosofía es revalorizar el oficio, queremos educar a la gente, darle a conocer otros cortes.”